Tecnología y productividad: la nueva ventaja competitiva de las pymes colombianas
Las pymes representan el 99,5% de las empresas formales del país, generan alrededor del 79 % del empleo y aportan cerca del 40 % del PIB, según la OCDE.
El 66% de las pymes colombianas ya utiliza herramientas de inteligencia artificial y el 67% planea seguir invirtiendo en esta tecnología, de acuerdo con Microsoft.
Entre las empresas que ya implementan IA, el 58% reporta ahorros de tiempo y el 52% mejoras en productividad y eficiencia.
Colombia, agosto de 2026. La productividad se ha convertido en uno de los principales retos para las pequeñas y medianas empresas colombianas. En un entorno marcado por la competencia global, consumidores cada vez más exigentes y mercados que evolucionan con rapidez, la tecnología dejó de ser un diferenciador para convertirse en un habilitador del crecimiento y la competitividad.
“Las mipymes representan el 99,5% de las empresas formales del país, generan alrededor del 79 % del empleo y aportan cerca del 40 % del PIB, según la OCDE”.
Sin embargo, la transformación digital no consiste simplemente en adquirir nuevas herramientas tecnológicas. El verdadero desafío está en integrarlas de manera estratégica a los procesos del negocio para hacer las operaciones más eficientes, tomar mejores decisiones y responder con mayor rapidez a las necesidades del mercado.
«La tecnología es un habilitador. Si no existe una estrategia clara de negocio y las personas no están preparadas para adoptarla, difícilmente se obtendrá el retorno esperado. Las empresas que logren combinar tecnología, talento y gestión del cambio serán las que ganen productividad, reduzcan costos y generen una mejor experiencia para sus clientes», afirma César Tejada, Country Manager de Noventiq Colombia.
Las cifras demuestran que esa transformación ya está en marcha. De acuerdo con el estudio «IA en micro, pequeñas y medianas empresas: tendencias, desafíos y oportunidades», realizado por Microsoft, el 66% de las pymes colombianas ya utiliza soluciones de inteligencia artificial, porcentaje que asciende al 86% entre las empresas nativas digitales. Además, el 67% ha invertido, continuará invirtiendo o planea invertir en esta tecnología durante los próximos meses.
No obstante, el verdadero valor de estas herramientas no está únicamente en su adopción, sino en los resultados que generan para el negocio. Las empresas que ya incorporan inteligencia artificial reportan beneficios operativos concretos: el 58% afirma haber logrado ahorros de tiempo, el 52% registra mejoras en productividad y eficiencia, y el 41% ha reducido errores humanos. A ello se suman impactos estratégicos de mayor alcance: el 77% considera que la IA ha agilizado sus procesos, el 71% reporta una mejor experiencia para sus clientes y el 67% señala un incremento sostenido en la productividad de la organización.
Sin embargo, la inteligencia artificial es solo una pieza de un proceso de transformación mucho más amplio. La migración a la nube, la automatización de tareas repetitivas, la analítica de datos, la modernización de aplicaciones y la ciberseguridad están permitiendo que las empresas optimicen procesos, integren áreas que antes operaban de forma aislada y tomen decisiones con información disponible prácticamente en tiempo real.
Para las pequeñas y medianas empresas, esto se traduce en beneficios tangibles: una mejor administración de inventarios, procesos financieros más eficientes, mayor capacidad para responder a los clientes, reducción de tiempos operativos y una utilización más inteligente de los recursos disponibles. En otras palabras, la tecnología está dejando de ser un centro de costos para convertirse en un motor de productividad.
En este contexto, la ciberseguridad adquiere un papel igualmente estratégico. A medida que más procesos críticos migran hacia plataformas digitales y servicios en la nube, proteger la información y garantizar la continuidad de la operación deja de ser una responsabilidad exclusiva del área de tecnología para convertirse en un componente esencial del negocio. En muchos casos, el mayor retorno de una inversión en seguridad consiste precisamente en evitar interrupciones operativas, pérdidas económicas y afectaciones reputacionales.
Sectores como comercio, manufactura, salud, servicios profesionales, energía y minería ya evidencian cómo la adopción de estas tecnologías está transformando procesos que tradicionalmente dependían de tareas manuales. La posibilidad de automatizar actividades, analizar grandes volúmenes de información y acelerar la toma de decisiones comienza a marcar diferencias competitivas entre organizaciones de todos los tamaños.
Aunque Colombia ha venido avanzando en el camino de la transformación digital, para César Tejada, el siguiente paso consiste en acelerar la capacidad de adopción tecnológica de las empresas colombianas mediante el fortalecimiento de las habilidades digitales, el acceso a mecanismos de financiación, el desarrollo de infraestructura tecnológica y una implementación responsable de la inteligencia artificial.
La transformación digital dejó de ser un proyecto del área de tecnología. Hoy es una estrategia empresarial que define la productividad, la resiliencia y el crecimiento de las organizaciones. Para las pymes colombianas, la ventaja competitiva ya no estará en adoptar tecnología antes que los demás, sino en la velocidad con la que logren convertirla en eficiencia, innovación y valor para sus clientes.

